PALABRAS VACÍAS
Como alemana siempre me sorprendió que se cita tanto la frase conocida de Benito Juárez: "El respeto al derecho ajeno es la paz". No es que no sea correcta, sino tener que citarla y colgarla en las paredes de las instituciones demuestra justamente el contrario: que el respeto al derecho ajeno NO es la realidad vivida en México, sino hay que recordarles a los funcionarios constantemente que debería serla.
A primera vista, se ve como "amable" invitar a las asociaciones civiles y a los individuos a las consultas de la nueva ley sobre los derechos indígenas y, esta vez sí, pedir permiso a los objetos de esta ley. Justamente, todavía son los OBEJTOS, el sujeto es "el estado", el estado que sucedió al regimen español, que implementó un poder centralizado a una distancia de 1300 kilómetros y que arrastra consigo un sinfin de problemas para contaminar también la antes pacífica Península de Yucatán.
INFORMACIÓN COMPLETA
Se podría pensar que habría un avance al, por fin, hacer énfasis y sí, respetar el derecho a una consulta libre, previa e informada, la cual hasta recientemente solamente fue otro modo de engañar a la población indígena por parte del estado, como ocurrió con el Tren Maya. Esta vez les invitan y les consultan. Pero ¿la consulta realmente es informada? Aquí está la información completa: ¿Quién jamás llegó hasta el fondo del tema de la presencia indígena en este estado? ¿Quien jamás les preguntó a los indígenas si quieren ser parte de este estado para empezar? Esta consulta no se hizo hace 500 años. Fue impuesta por la Conquista, por la violencia, por el genocidio, por el robo total de todas sus tierras.
Hay que ver y entender las cosas como son: Lo que pasa ahora con esta ley es, por un lado, devolverles algunas migajas de estas tierras, pero todo bajo la tutela de un estado, siempre tachado de los mismos defectos que tiene desde su principio:
1. Se basa en el monopolio de violencia. Pero la cosmovisión maya original no es violenta. Se basa en la enseñanza libre y voluntaria, sus armas son la verdad y la conciencia humana.
2. Esta estructura de "gobernanza" que se llama México nunca fue elegida libremente por los indígenas. Les fue forzada bajo amenazas, con la pistola en el pecho, diciéndoles: "¡Verdad, estás de acuerdo con ser mexicano! Porque sino voy contra tí y contra toda tu familia con mis instituciones. No vas a poder sobrevivir sin mí, no podrás vender ni comprar. No vas a poder circular libremente en las calles porque allí están mis policías con armas de fuego. Y no vas a poder decidir nada, sólo hasta que yo te lo permito." Al final, el estado quiere siempre decidir lo que más importa: su identidad. Deben ser primeramente mexicanos, no mayas.
CULTURA MILENARIA
Esta ley quiere sellar el ataúd de una cultura milenaria. Una cultura que existía miles de años antes de que llegaran los españoles. Una cultura que sobrevivió el último cataclismo planetario para ir a poblar la Península de Yucatán. Una cultura que sabe vivir y curar con lo que está disponible en su entorno, con la naturaleza, con las meras palabras, y sobre todo con su espíritu. Una cultura que comunica con los yuumtsilo'ob que son nada más y nada menos verdaderos extraterrestres.
Ahora viene lo más importante: La identidad maya es superior al estado desde un punto de vista espiritual. Eso es difícil de explicar en pocas frases con palabras, pero todos los mayas lo sienten, y por eso siempre se rebelan. Algunos se rebelan tácitamente y convierten su fracaso en auto-odio, cayendo en adicciones. Otros se rebelan abiertamente, y convierten su fracaso en auto-lastima cuando rebotan de los muros del estado que siempre gana, porque no saben como organizarse a la misma altura de un estado.
DE ADIVINO A GOBERNADOR
Un propio estado maya no es un sueño demasiado grande, no es una idea utópica. Es factible, es normal y sobre todo es necesario, porque solamente así los dos grandes problemas que México tiene y no sabe cómo solucionar, la corrupción y la criminalidad, sí, se podrán solucionar. Dentro del sistema mexicano no se pueden solucionar porque son intrínsecos al sistema. Prueba de ello: Los mayas se vuelven igual de corruptos y criminales una vez que ocupan puestos dentro del sistema mexicano, como lo dejó claro el desvío de recursos en municipios de Yucatán con alcaldes mayas. Los mayas no están cambiando el estado mexicano, el estado mexicano está cambiando a los mayas porque siempre existe un desequilibrio de poder.
Y allí justamente es la solución: Se necesita equilibrio. Solamente hay equilibrio cuando dos se respetan como iguales. Este respeto no se ordena por leyes, las cuales de por sí los mexicanos no saben respetar, ni sirve colgarlas en las paredes. Los mayas deben empezar a respetar su propia identidad con vivirla por medio de una nacionalidad propia. Ya no es una profecía, es una realidad - ahora. Ya es tiempo que el pueblo maya cambie el Templo del Adivino por el Palacio del Gobernador.