El 20 de febrero se 2026 se difundió la noticia que un antropólogo propuso ya no llamar "mayas" a los mayahablantes, porque ya no reflejaría la diversidad cultural y las realidades actuales. Mientras el gobierno de Yucatán había convertido el "renacimiento maya" en su lema. ¿Cuál de los dos?
Ser maya es mucho más que hablar un dialecto de la lengua maya. Es encarnar una alternativa al sistema político actual, y eso es justamente la razón por la cual el estado quiere, en realidad, aniquilar a los mayas.
RENAZCO CUANDO QUIERO
Todo lo que el sistema mexicano y sus representantes tocan, lo invierten, no en el buen sentido de apoyar algo que lo requiere con dinero para crear un futuro justo - aunque sí, por fin dan algo más a los mayas en su propia tierra -, sino en el mal sentido de hacer el contrario de lo que pretenden. "El Renacimiento Maya" es el lema del gobierno de Yucatán, y aunque sea necesario que los mayas renazcan porque ya tardaron demasiado, este lema solamente revela todo lo que el estado mexicano y sus representantes no entienden: Funcionarios no están para decidir lo que debe hacer la gente, sino la gente está para decidir lo que deben hacer los funcionarios.
Mucho menos los funcionarios pueden ordenar a alguien cuando, donde y como nace o renace. Un maya - al menos eso sí, se puede aprender de los mexicanos - nace y renace, cuando, donde y como le de "la chingada gana". Eso es uno. El otro es que este supuesto renacimiento oficial disimula la aniquilación estratégica y final del pueblo maya por medio de las armas modernas: el dinero y los puestos políticos en un sistema corrupto y criminal. Quien acepta cae en la trampa y traiciona lo último que le quedó como identidad maya: la cosmovisión de sus antepasados que se basa en la incorruptibilidad, es decir en la unidad, y en la paz, es decir en la no violencia.
ESTADO DE VIOLENCIA
El estado moderno, en su raíz y en todos lados, es violencia institucionalizada, y más en lugares como México donde la violencia es rampante, y no existe concepto alguno para acabar con ella más que ignorarla o por la contra violencia, intentando de apagar fuego con fuego. El estado se creó en su origen para contener la anarquía total. Para evitar que la gente se mate entre ellos transfirieron el monopolio de la violencia, y por lo tanto el privilegio de portar y usar armas, al estado. En contraparte, este estado tenía que proteger a sus ciudadanos, asegurar su integridad física. México no protege, no asegura, su gente sigue matándose entre ellos. Y un acuerdo, aunque sea negro sobre blanco y firmado, de por sí en México no vale nada.
El mexicano, por su orgullo inculcado desde su seno familiar y después en la escuela, aprende a hacer lo que le de la chingada gana en cualquier circunstancia y en cualquier lugar, y no importa lo que acordó y/o firmó poco antes. El mexicano chupa la traición con la lecha materna, dice el mexicano sobre sí mismo. Y como no tiene valores que le guían, se deja guiar por sus bajos instintos, por lo que más le conviene a él. Los otros le valen "madre", lo que por cierto es otra mala, pero muy reveladora expresión de su mentalidad porque su respeto para la mujer es, en muchas ocasiones, aún más bajo.
REPARACIÓN DE DAÑOS
Así que ahora el estado quiere asimilar a todos los mayas en su sistema, un estado que es incapaz de cumplir sus propias funciones. Quiere apretar a los mayas, un pueblo milenario con una cosmovisión universal, en una mentalidad de machistas y oportunistas. No es que eso no haya pasado ya, pero ahora los van a buscar hasta en el último rincón de la supuesta República. Otra función del estado es apoyar en caso de desastres e injusticia. Pero en el caso de México, el mismo estado ES el desastre que creó la injusticia. Si ahora, por fin, el estado remedia un poco la pobreza de los mayas, consecuencia de sus propias políticas, hay que llamarlo por lo que es: reparación de daños, no "apoyo".
En una entrevista en la televisión mexicana, el gobernador respondió a la pregunta sobre por que Yucatán todavía es más seguro que otras regiones de México: "En Yucatán todos somos mayas". Como ejemplo dijo que su esposa se viste con "huipil", ropa tradicional maya. La identidad maya no es ponerse un vestido, en este caso un disfraz para el cual solamente la esposa del gobernador extrae diez millones de pesos del erario, sino es un profundo sentido de pertenencia a la tierra maya y a esta cultura milenaria y humana. La identidad maya no es nada superficial, es algo innato. No es una cara con ciertos rasgos étnicos, es un estado de conciencia que se basa en la cosmovisión maya, en una espiritualidad natural y en un sentido de igualdad entre seres humanos.
QUE VIVAN LOS MAYAS
Por último, incluso antes de que tuvieran la oportunidad de renacer, un antropólogo propuso ya no usar el nombre "mayas", no sería adecuado ante los diferentes dialectos de la lengua maya, separados hoy día hasta por fronteras nacionales. Y ¿quién es responsable de estas fronteras? Queda muy corto reducir la identidad maya a su lengua, aunque la lengua sí, transporta más que las meras palabras, transporta toda la cosmovisión. Esta cosmovisión es diferente e incompatible con el sistema moderno del estado. Y justamente por eso, el estado, en realidad, no quiere que los mayas renazcan. No quiere que renazcan como mayas, quiere que renazcan como mexicanos para poder controlar y finalmente aniqularlos, y con ellos la alternativa a este mismo estado.
Pero el mundo necesita a los mayas para tener una alternativa, porque tanto el poder como la violencia ya se tienen que redefinir según la cosmovisión maya. La idea del estado dizque moderno ya murió en 1948 cuando las naciones unidas renunciaron oficialmente a la violencia. Pero el sistema del estado ha sido y sigue siendo abusado por gente de bajísimo carácter - los archivos Epstein son una de muchas pruebas de ello -, mientras se entiende poder como poder sobre otros, y violencia como una forma justificada de convivencia. Los mayas tienen una oportunidad histórica de renacer por sí mismos, de reinstalar la lengua maya - en todos sus dialectos - como primera lengua oficial en su territorio, y de autogobernar éste según los principios de su cosmovisión original. Los mayas no renacen, despiertan, no cuando un gobierno corrupto los instrumentaliza, sino cuando las señales profetizadas se revelan.